“Es posible que la distancia no sea más que el espacio que separa dos puntos. Por lo que quizás fuese necesario buscar el mecanismo para unirlos...” dijiste...
Pues creo al fin, que hay algo que nos une. Algo invisible y sin nombre todavía. Algo que me estruja el corazón en un puño por haberte dañado y me concede el sabor de hacer las paces, aún a la distancia, casi...como la gloria de una real reconciliación.
“Cuando sentimos si mirar, cuando la piel se eriza al pensar, cuando cerramos los ojos porque emanan lágrimas de ellos; ¿dónde está la distancia?” escribiste...
Si pudieras tocarme, aunque más no sea con la punta de tus dedos... sentirías como late el corazón en mi pecho aún sin verte y se eriza mi piel cuando te pienso y mis ojos se llenan de lágrimas por haber causado en ti una alegría...o una pena...¡¡sentirías cuánto siento!! Sabes...quiero aprender a navegar contigo por ese Rio de Amistad que un día me ofreciste, quiero cambiarlo definitivamente por un viejo río de lágrimas, quiero que estrujes mis miedos y dupliques mi coraje y que definitivamente te quedes junto a mi por el resto del viaje.
Si sientes como yo ya somos uno y la distancia que separa nuestros cuerpos algún día nos habrá de juntar.
Alma de Mujer

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