Confiar es arriesgarse a sufrir desesperanza,
e intentar es arriesgarse a fracasar.
Pero hay que correr riesgos, porque
el mayor error en la vida es no arriesgar nada.
La persona que nada arriesga no hace nada,
no tiene nada, no es nada y se convierte en nada.
Podrá esquivar el sufrimiento y el dolor,
pero simplemente no puede aprender,
no puede sentir, cambiar, madurar, amar ni vivir.
Encadenado a sus certezas, se transforma en un esclavo. Ha perdido su libertad.
Sólo el que arriesga es verdaderamente libre.
Leo Buscaglia.
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