En cada semana existen dos días por los cuales no tendríamos que preocuparnos jamás. Dos días que tendrían que estar libres de temores y pesares. Uno de ellos es ayer, con sus errores e inquietudes, sus yerros, sus males y sus penas. Ayer se escapó de nuestras manos y ya se ha ido para siempre. Con todo el oro del mundo sería imposible revivir el día de ayer. No podemos borrar uno solo de nuestros actos, ni quitar una sola de las palabras que hemos pronunciado. Ayer no está ni estará más.
El mañana es otro día por el cual no tendríamos que preocuparnos, aun con sus posibles adversidades, sus bellas promesas y la inquietud de sus realizaciones. Mañana está también fuera de nuestro alcance. Mañana el sol se levantará con todo su esplendor o con una pantalla de nubes, pero hasta ese instante no tenemos poder sobre mañana porque aún está por llegar.
Nos queda un solo día: HOY
Todas las personas pueden librar un combate de un solo día. Y ganarlo. Solamente cuando agregamos el peso de esas dos eternidades terribles que son el ayer y el mañana es que estamos vencidos.
No son las pruebas del día las que preocupan al hombre, es lo que no se pudo resolver en el ayer y la duda de lo que nos puede traer el mañana.
Vivamos pues, un día a la vez.
(DR. ALBERTO CORMILLOT)
"EXITO ES AMAR LA VIDA Y ATREVERSE A VIVIRLA" (Maya Angelou)
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