Hoy me habla el corazón, que por quererte
la marcha de su ritmo ha apresurado;
me dice, que de amarte está cansado
y que tan solo aspira a aborrecerte...
Oh, pobre corazón! Está tu suerte
unida a mi cerebro enamorado,
es tu destino amar y ser amado...
hasta que en el amor halles la muerte.
Y como un volcán que estalla en noche oscura
así mi corazón dentro del pecho,
estalla y se deshace en amargura.
Mas día llegará que indiferente
no llore el corazón, y a tu despecho,
se borren tus recuerdos de mi mente.
Clemente Sancho Lozano.
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